Trabaja como si no necesitaras dinero, ama como si no fuera a dolerte nunca, baila como si nadie te estuviera viendo, come como si no pudieses engordar, viaja como si no existieran las fronteras, lucha como si jamás hubieras perdido, disfruta como si el mundo te perteneciera, sueña como si fuera a hacerse realidad, ríe como si no existieran los problemas, arriésgate como si nada te diera miedo y vive como si no hubiera reglas. Deja que el resto te resbale.
Que aquí no valen los "mi vida es una mierda" y las ganas de morirse, las lagrimas, las tristezas, los malos recuerdos, ni los sabados quedándose en casa y las quejas a primera hora de la mañana. No valen las caras largas, las discusiones, las ojeras, los malos recuerdos y las depresiones.Para ser feliz, solo hay que querer ser feliz y encontrar motivos para serlo. ¿ves eso de hay delante? Se llama vida y te queda un largo camino por recorer para terminarla, así que… levantate de la silla y empieza a disfrutar por que la vida son dos días y hay que aprovecharlos.
En el fondo, a todos nos gusta pensar que somos fuertes. Que vamos a poder con todo lo que nos venga encima, que pudimos con lo de ayer y que podremos también con lo de mañana. Pero más en el fondo, sabemos que eso no es verdad. Porque ser fuerte no consiste en ponerse una armadura antirrobo ni en esconderse detrás de un disfraz; ser fuerte consiste en asimilarlo. En asimilar el dolor y en digerirlo, y eso no se consigue de un día para otro, se consigue con el tiempo. Pero como por naturaleza solemos ser impacientes y no nos gusta esperar, escogemos el camino corto. Escogemos el camino de disfrazarnos de algo que no somos y disimular. Sobretodo disimular.Si, a todos nos gusta disimular los golpes, sonreír delante del espejo y salir a la calle pisando fuerte, para que nadie note que en realidad, lo que nos pasa de verdad, es que estamos rotos por dentro. Tan rotos que ocupamos nuestro tiempo con cualquier estupidez con tal de no pensar en ello, porque el simple hecho de pensarlo hace que duela. Pero a veces, bueno… a veces tienes que darte a ti mismo permiso para no ser fuerte, bajar la guardia y darte una tregua. Está bien bajar la guardia de vez en cuando. No queremos hacerlo porque eso supone tener un día triste, uno de esos viernes que saben a domingo, un día de esos que duelen, de recordar y echar de menos. A los que ya no están, y a los que están, pero lejos. Sin embargo, hay momentos que es lo mejor que puedes hacer: darte una tregua. Poner tu lista de reproducción favorita, tumbarte en la cama, y si hace falta llorar. Llorar todo lo que haga falta. Eso no nos hace menos fuertes; eso es lo que nos hace humanos.