Nos enseñaron a cómo tener amigos, pero no a cómo serlo, nos decían que tuviesemos sueños, aunque fueran imposibles, pero no que cuando tuviesemos conciecia, nuestras metas ya estarían rotas. Cuándo eramos pequeños, nadie se metia con nadie, por cómo ser, por la ropa que llevaba, o por como llevar el pelo, los amigos eran de verdad, cuándo ibas a un parque, te acercabas a quién fuese, y te dejaban jugar con él, ahora antes de dejarte jugar con algo, juegan contigo.
Por eso, yo soy tan infantil, sí lo soy, lo admito, pero es qué serlo, tal vez puede ser la única forma de ver el mundo cómo era, y la única manera, de poder alcanzar la felicidad de cada uno.

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